Soy cinéfila de toda la vida. Adoro la ficción, tanto la literaria como la del séptimo arte, y como tal, no tengo un género específico en el que siempre ande metida. Según mi estado de ánimo y la concentración que tenga en el momento me decanto por uno o por otro porque todos me hacen disfrutar pero… ¡PERO! He de reconocer que un buen drama de superación personal basado en hechos reales tiene mucho poder sobre mí. Hay ciertas películas que son como mi talón de Aquiles y hoy os vengo a hablar de ellas.

He seleccionado 8 películas actuales que hablan sobre patologías físicas y mentales, donde sus protagonistas son una fuerza que, cuando se despiden y aparecen los créditos finales, te sacan una sonrisa y te inyectan en la yugular una buena dosis de valentía igual que la suya. Hay muchos dramas que siguen la misma linea pero, en concreto, estos films, me han acompañado a lo largo de los años y en todos ellos me he visto reflejada en algún punto de la película. ¡Ahí van! 🙂

 

#8 He de reconocer que con “Brain on fire” se me quedó el corazón un poco dividido, la recomiendo, sí, es cierto pero con algún punto suspensivo. La historia es real y eso fue lo que más me impactó: Susannah Cahalan, escritora y periodista del ‘New York Post’, con tan solo 24 años, notó que la percepción de determinados colores le dañaban la vista y empezó a sufrir cambios de humor y convulsiones… ¡Y ya no recuerda nada más!. Cuando despertó, estaba en el hospital Saint Luke y ahí es donde empieza una retahíla de médicos, pruebas y tratamientos.

No voy a dar muchos apuntes sobre el final pero ahí es donde estaría mi pero. Una película, producida por Netflix, que te mete en la piel del personaje y entiendes su desesperación pero que al final, para mi gusto, todo es demasiado hollywoondense. De todos modos, me sentí bastante identificada con las escenas de Susannah (Chloë Grace) en el hospital entre tantas pruebas, tanta incertidumbre y tan pocas respuestas a su problema.

 

#7 En “Los principios del cuidado” sale Paul Rudd y esto ya debería de servir para que la veáis sin leer más. Es una dramedia muy ácida, con su dosis exacta de drama para no llegar a la lagrimilla fácil pero llena de verdades y de amor si sabes ver entre capas. La película se basa en la relación cuidador-chico enfermo, Ben (Paul Rudd) y Trevor (Craig Roberts), donde este se encuentra en una etapa muy avanzada de su distrofia muscular y terminan por ser uno de esos amigos que solo la vida entiende el motivo.

De ella debo destacar su humor; un humor y una visión que comparto plenamente a la hora de ver y comprender una patología degenerativa. Hablan de lo que le pasa al protagonista sin tapujos y de hecho, una de las mejores escenas de ambos está por el final (que no voy a desvelar aunque tenga ganas jajaja). Miradla y descubridla.

 

#6 “Pulseras rojas” nació de Albert Espinosa y no puedo decir nada negativo de lo que crea este hombre. Lo admiro, tanto en lo personal como en lo profesional. Lo conocí gracias a esta serie catalana (originalmente se llama “Polseres vermelles”) que se estrenó en el 2011 y aunque no es una película, no puede no estar en esta lista. Sus libros ya son unos clásicos en mi biblioteca así que seguramente no sea objetiva con mi recomendación 🙂 .

Su argumento gira en torno de una planta de pediatría donde los protagonistas coinciden y entablan una amistad llena de valores, comienzos y finales, aprendizajes y crecimientos personales. El humor, las ganas de vivir, el amor, la ternura que habita en ellos y entre ellos y la superación de los problemas que los ha llevado hasta ahí son algunos de los elementos que me mantuvieron enganchada a la pantalla hace años (cuando todavía no habían las plataformas guays que hay ahora). Mi personajes favorito es Lleó (Àlex Monner) por su carisma, su valentía y su liderazgo nato. Él lleva años en el hospital, es superviviente de cáncer de tibia y más tarde, diagnosticado de cáncer de pulmón y en torno a él se tratan enfermedades como la anorexia, cánceres, síndrome de Asperger, obesidad, coma, etc.

 

#5 ¿Quién no lloró de emoción con el discurso de Jesús Vidal en los Goya 2019? De verdad ¿quién no? Pinchad aquí y revividlo.  “Campeones” es una de esas películas que te hacen llorar y mientras sorbes las lágrimas te estás riendo, y vuelves a llorar más emocionado, y si giras la cabeza a un lado ves a tu madre, a tu hermano o a tu marido de la misma guisa que tú. Los personajes no es que estén bien construidos, no, es que son reales, sus sentimientos, sus chispitas en los ojos, sus fortalezas están ahí de verdad. Es ficción pero es una de las películas más reales que se han hecho y eso llega, cala y se queda por los interiores.

“Los amigos” son un grupo de personas con discapacidad intelectual que se reúnen para jugar al baloncesto y su entrenador, Marco (Javier Gutiérrez) no los acepta tal y como son hasta que transcurre la película y descubre realmente el amor que profesan. Son personas llenas de motivaciones, ganas de vivir y de estar juntos y al final, el campeonato es secundario y su objetivo es ser felices siendo ellos mismos.

 

#4 Me leí el libro de R.J. Palacio hace unos tres veranos y desde la primera página me enamoré de la historia. Me creé en la cabeza a todos sus personajes: a Auggie, el protagonista, a Via, su hermana mayor, a Daisy, su perrita… Y como suele pasar, una vez te creas tus fantasías con todas sus triquiñuelas pues sacan la película y dudas si verla o no. Un libro siempre deja las expectativas por las nubes y pocas, realmente pocas películas las superan. Para mí, personalmente, el film de “Wonder” lo hizo. Seguramente que el elenco de la película ayude mucho, porque ver a una Julia Roberts y a un Owen Wilson dentro de este drama fue un punto muy a su favor.

El protagonista, August Pullman (Jacob Tremblay), tiene una deformación facial y lleva toda la vida de cirugía en cirugía, a pesar de su corta edad. Yo veo a su familia y a su entorno como uno de los mejores actos de amor (será porque lo he vivido en primera persona) y si tuviera que destacar un solo tema de todos los que se tratan… sería ese. Su entorno, el amor que sienten por él, como lo ven más allá de un físico y como hacen para que él se vea también, la superación de los miedos, las secuelas familiares que deja una enfermedad y como consiguen sobreponerse a ellos. Una de esas películas emotivas, cariñosas, que dejan posos al terminar.

 

#3 Creo que hasta que no la vi por segunda vez no la valoré como se merecía. Pensaba que sería un film comercial que tocaba un poco la fibra, con su mensaje de fortaleza a la vista y un protagonista con una evolución más que predecible. Vaya, algo para pasar el rato. Pero no. “Intocable” es tan sencilla… Y esa sencillez está en punto fuerte: su humor negro, su reivindicación con la compasión del paciente y con la vida tan real que a veces se les olvida mostrar en estos dramas.

Driss (Omar Sy (OMG, señoras!)) es el cuidador de Philippe (François Cluzet), un aristócrata que ha sufrido un accidente de parapente y se encara, frente a frente, a su cuerpo tetrapléjico. Entre ellos, al final, se dan la vida, la entienden como una entidad llena de placer que hay que vivirla y estrujarla más allá de las circunstancias.

 

#2 Podría quedar bien y decir que la vi hace mucho tiempo porque tiene sus añitos (¡25!) pero, la verdad, la vi a principios de este verano y todavía no entiendo porque nunca le presté atención. Siempre he pensado que sería una comedia “tontuna” y lo de “Run, Forrest, run” vendría de algún personaje que escapaba de algo o vete tú a saber. Fallo mío.

“Forrest Gump” (Tom Hanks) es un chico un poquito lento (su cabeza porque lo que son sus pies… todo lo contrario) y nos enseña su vida, nos cuenta el amor que siente por Jenny Curran (Robin Wright) y todas sus locuras por corresponderle, nos habla de su madre y de sus expresiones míticas “porque la vida es como una caja de bombones que nunca sabes lo que te va a tocar“. Nos muestra el valor de la amistad, de las vueltas que da la vida y de que, al final de todo, el éxito está sobrevalorado y las capacidades de cada persona son inifnitas si hay ganas y tesón.

 

#1 Bueno, “100 metros”… No voy a añadir mucho salvo que la veáis ¡YA! porque es una de mis favoritas. No es una historia amable, es de las otras, de las que cuentan los momentos duros e inestables cuando aparece una enfermedad degenerativa. Conecté de muchas maneras con ella, sentí que la hicieron sabiendo lo que hacían, desde un conocimiento muy exhaustivo de la patología pero mimándola y dándole voz propia al mismo tiempo. Y eso, no es fácil.

Muestran la lucha de Ramón Arroyo (Dani Rovira) tras el diagnóstico de Esclerosis Múltiple en el que le cuentan que, después de un año, será incapaz de caminar 100 metros. Entonces, él, con la ayuda de su suegro Manolo (Karra Elejalde) decide prepararse para un ironman. Durante ese tiempo transcurren muchos altibajos, muchos momentos de incertidumbre, otros, en lo que tirar la toalla está muy a su alcance pero continúa, preso de esa promesa que se ha hecho a si mismo. Miradla. Disfrutadla. Y llorad una miaja.

Y no os perdáis la BSO. Es imposible escucharla sin emocionarse y sentir la voz de Amaia Montero que rompe, poco a poco, hablando sobre la enfermedad. ¡Magistral!